domingo, 21 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
Ya existe la píldora contra la eyaculación precoz
Afirman que es capaz de multiplicar por cuatro la duración de una relación sexual.
La eyaculación precoz afecta a un 30% de los españoles y es una disfunción sexual responsable de una buena cantidad de problemas en las parejas y penosos estados de ansiedad. Ahora, se ha determinado que la enfermedad no tiene, en general, orígenes psicológicos sino que es una enfermedad que requiere un tratamiento.
Pero, ¡ánimo!, porque acaba de aparecer una píldora salvadora, llamada dapoxetina, que combate con eficacia la dolencia y es capaz de multiplicar por cuatro la duración de las relaciones sexuales. El anuncio se formuló en una reunión en Valencia del Congreso Nacional de Urología.
Los profesionales entendían que las causas del padecimiento eran de orden psicológico. Se recetaban desde medicaciones antidepresivas hasta alternativas naturalistas mediante hierbas y ejercicios. También se utilizó, con profusión, un spray que tampoco dio resultados. En la raíz del problema se encuentra un trastorno en la fase del orgasmo que provoca una alteración neurobiológica. O sea que la afección se localiza en el cerebro y es producida por una alteración de una sustancia de gran importancia en las funciones del sistema nervioso central llamada serotonina.
La serotonina está compuesta por neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que tienen mucho que ver con el estado de ánimo. El aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar y relajación. Para combatir este proceso se ha descubierto la dapoxetina, que produce efectos inhibitorios de recepción de la serotonina.
El esperanzado paciente tiene que tomar la pildorita una hora antes de iniciar una relación sexual porque los efectos probados en ensayos clínicos duran unas tres horas. El congreso también analizó que parecen no existir edades determinadas para sufrir la afección. "Se puede tener cuarenta años y seguir sufriendo una eyaculación precoz", explica Ignacio Moncada coordinador nacional de Andrología en la Asociación Española de Andrología.
El nuevo fármaco está compuesto de hidrocloruro de dapoxetine y su función es contactar una terminación nerviosa con otra que está desconectada. "Uno de los avances logrados es entender que se trata de un problema localizado en el cerebro y producido por una alteración de los neurotransmisores, en los centros nerviosos que se ocupan de la eyaculación y, especialmente uno, llamado serotonina", finaliza Moncada.
Vía Clarín
La eyaculación precoz afecta a un 30% de los españoles y es una disfunción sexual responsable de una buena cantidad de problemas en las parejas y penosos estados de ansiedad. Ahora, se ha determinado que la enfermedad no tiene, en general, orígenes psicológicos sino que es una enfermedad que requiere un tratamiento.
Pero, ¡ánimo!, porque acaba de aparecer una píldora salvadora, llamada dapoxetina, que combate con eficacia la dolencia y es capaz de multiplicar por cuatro la duración de las relaciones sexuales. El anuncio se formuló en una reunión en Valencia del Congreso Nacional de Urología.
Los profesionales entendían que las causas del padecimiento eran de orden psicológico. Se recetaban desde medicaciones antidepresivas hasta alternativas naturalistas mediante hierbas y ejercicios. También se utilizó, con profusión, un spray que tampoco dio resultados. En la raíz del problema se encuentra un trastorno en la fase del orgasmo que provoca una alteración neurobiológica. O sea que la afección se localiza en el cerebro y es producida por una alteración de una sustancia de gran importancia en las funciones del sistema nervioso central llamada serotonina.
La serotonina está compuesta por neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que tienen mucho que ver con el estado de ánimo. El aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar y relajación. Para combatir este proceso se ha descubierto la dapoxetina, que produce efectos inhibitorios de recepción de la serotonina.
El esperanzado paciente tiene que tomar la pildorita una hora antes de iniciar una relación sexual porque los efectos probados en ensayos clínicos duran unas tres horas. El congreso también analizó que parecen no existir edades determinadas para sufrir la afección. "Se puede tener cuarenta años y seguir sufriendo una eyaculación precoz", explica Ignacio Moncada coordinador nacional de Andrología en la Asociación Española de Andrología.
El nuevo fármaco está compuesto de hidrocloruro de dapoxetine y su función es contactar una terminación nerviosa con otra que está desconectada. "Uno de los avances logrados es entender que se trata de un problema localizado en el cerebro y producido por una alteración de los neurotransmisores, en los centros nerviosos que se ocupan de la eyaculación y, especialmente uno, llamado serotonina", finaliza Moncada.
Vía Clarín
Beatriz Sarlo: "Afortunadamente, en la Argentina el voto es obligatorio"
En diálogo con Clarín.com, la escritora habló de una campaña chata, de lo que espera para el día después de las elecciones y puso a la pelea santafesina en el centro de la escena.
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viernes, 12 de junio de 2009
Erich Fromm y la filosofía de la sospecha
La Historia de la Filosofía se funda sobre la noción de falsa conciencia, de distorsión. Los sentidos o el sistema construyen su apariencia, y el intelecto tiene que jugar al cluedo con su lupa. Erich Fromm, como buen miembro (efímero, eso sí) de la Escuela de Frankfurt, viene colgado de los hombros de Marx y Freud.
Estos faros de controversia pensaron al Hombre desde la Economía y la Psicología. Se dijo de ambos judíos que hacían una "filosofía de la sospecha" con esas disciplinas. El libro de Fromm 'Las cadenas de la ilusión' (Paidós) viene subtitulado como 'Autobiografía intelectual', pero se trata más bien de una introducción (bastante esquemática)a sus dos ídolos.
En el primer capítulo despacha todo el contenido personal del texto, que es mínimo. Intuyó a Freud en la tensión sexual de la adolescencia, y a Marx en los periódicos convulsos de 1914. Dice: "Ambos querían liberar al hombre de las cadenas de sus ilusiones, permitiéndole así despertar y actuar como ser libre".
Fromm habla de ellos como de dos humanistas que cortan ligaduras, y de su pensamiento como de una clínica y un esplendor. Popper, sin embargo, desconfiaba de ellos. Pensaba que ambos sistemas manejaban unos postulados que no contemplaban una refutación, que se autoimponían como punto de partida.
El marxismo y el psicoanálisis son herméticos y explican el mundo exhaustivamente, pero no contemplan más que desde su propia ortodoxia interior. Popper pensaba que cualquier precisión que no fuera sólo hipótesis provisional era justamente una secta científica. Para él Freud y Marx tenían algo de popes religiosos. No en vano incluye al segundo en 'La sociedad abierta y sus enemigos'.
'Las cadenas...' está escrito en los años 60 y las iras nucleares en vilo, o sea, la Tercera Guerra Mundial se puede leer como un temblor entre líneas. Fromm admira a Marx sobre Freud. El primero provenía de las dinámicas históricas del idealismo alemán y del utopismo de Saint Simon, aspiraba a un progreso global.
El vienés en cambio era un escéptico y según él el Hombre es trágico como lo eran el Edipo y la Eléctra de Sófocles. Freud era el oráculo de Delfos, que destruye la "conciena moral", el "superego" y desvela el incesto, el tabú. Tebas es el escenario engañoso del mundo.
Fromm habla de ellos como dos desenmascaradores de la falsa conciencia social (Marx) e individual (Freud). La paradoja es que en ambos casos el Hombre crea libremente un sistema que al final termina sometiéndolo. En Marx el Hombre se somete a las estructuras económicas, es un "siervo de los objetos". Al final está sólo lo ajeno, la alienación."Sólo establece contacto consigo mismo sometiéndose a los productos creados por él".
En todo caso el autor niega la verdad del marxismo soviético y habla de una recuperación:"un renacimiento del humanismo occidental volverá a situar a Marx en el lugar preponderante que le corresponde en la historia del pensamiento humano".
Conocimiento de uno mismo
El psicoanálisis bucea detrás de la conciencia y del estrato moral para acceder a las pulsiones del alma. Aspira a un mayor auto conocimiento, pero no a una liberación plena. Apunta Fromm que ambos pensadores buscan una autonomía del individuo proveniente de ese auto conocimiento. El conocimiento, como podría decir Spinoza, supone una victoria de la libertad.
"La vida significa cambio constante, nacimiento continuo. La muerte significa dejar de desarrollarse, dejar de evolucionar, osificación, repetición", explica Fromm en su libro.
El hombre posee unas facultades que puede desarrollar, llega a ser lo que potencialmente ya es. Ese es su deber y su derecho. Habla Fromm del "Hombre Nuevo", el Hombre futuro, liberado hasta de la personalidad, aquello que Buda encontraba como un lastre: "Únicamente el ser individual plenamente desarrollado podrá desembarazarse del Yo".
Todo esto es cuestionable, si bien, desde luego, esta autobiografía intelectual está casi totalmente desembarazada del "yo", de lo personal y de la biografía. Por otro lado, tampoco se da cuenta de ninguna evolución (que él identifica con vida) sino de un mapa estático de influencias. Es una exposición que quizá sirve más para legos en tales materias, alguien familiarizado con esos autores mejor podría pasar el rato leyendo otra cosa.
'Las cadenas de la ilusión', de Erich Fromm. Traducción: Enrique Martínez Cid. Editorial Paidós, 2008. 15 euros
Vía El Mundo
Estos faros de controversia pensaron al Hombre desde la Economía y la Psicología. Se dijo de ambos judíos que hacían una "filosofía de la sospecha" con esas disciplinas. El libro de Fromm 'Las cadenas de la ilusión' (Paidós) viene subtitulado como 'Autobiografía intelectual', pero se trata más bien de una introducción (bastante esquemática)a sus dos ídolos.
En el primer capítulo despacha todo el contenido personal del texto, que es mínimo. Intuyó a Freud en la tensión sexual de la adolescencia, y a Marx en los periódicos convulsos de 1914. Dice: "Ambos querían liberar al hombre de las cadenas de sus ilusiones, permitiéndole así despertar y actuar como ser libre".
Fromm habla de ellos como de dos humanistas que cortan ligaduras, y de su pensamiento como de una clínica y un esplendor. Popper, sin embargo, desconfiaba de ellos. Pensaba que ambos sistemas manejaban unos postulados que no contemplaban una refutación, que se autoimponían como punto de partida.
El marxismo y el psicoanálisis son herméticos y explican el mundo exhaustivamente, pero no contemplan más que desde su propia ortodoxia interior. Popper pensaba que cualquier precisión que no fuera sólo hipótesis provisional era justamente una secta científica. Para él Freud y Marx tenían algo de popes religiosos. No en vano incluye al segundo en 'La sociedad abierta y sus enemigos'.
'Las cadenas...' está escrito en los años 60 y las iras nucleares en vilo, o sea, la Tercera Guerra Mundial se puede leer como un temblor entre líneas. Fromm admira a Marx sobre Freud. El primero provenía de las dinámicas históricas del idealismo alemán y del utopismo de Saint Simon, aspiraba a un progreso global.
El vienés en cambio era un escéptico y según él el Hombre es trágico como lo eran el Edipo y la Eléctra de Sófocles. Freud era el oráculo de Delfos, que destruye la "conciena moral", el "superego" y desvela el incesto, el tabú. Tebas es el escenario engañoso del mundo.
Fromm habla de ellos como dos desenmascaradores de la falsa conciencia social (Marx) e individual (Freud). La paradoja es que en ambos casos el Hombre crea libremente un sistema que al final termina sometiéndolo. En Marx el Hombre se somete a las estructuras económicas, es un "siervo de los objetos". Al final está sólo lo ajeno, la alienación."Sólo establece contacto consigo mismo sometiéndose a los productos creados por él".
En todo caso el autor niega la verdad del marxismo soviético y habla de una recuperación:"un renacimiento del humanismo occidental volverá a situar a Marx en el lugar preponderante que le corresponde en la historia del pensamiento humano".
Conocimiento de uno mismo
El psicoanálisis bucea detrás de la conciencia y del estrato moral para acceder a las pulsiones del alma. Aspira a un mayor auto conocimiento, pero no a una liberación plena. Apunta Fromm que ambos pensadores buscan una autonomía del individuo proveniente de ese auto conocimiento. El conocimiento, como podría decir Spinoza, supone una victoria de la libertad.
"La vida significa cambio constante, nacimiento continuo. La muerte significa dejar de desarrollarse, dejar de evolucionar, osificación, repetición", explica Fromm en su libro.
El hombre posee unas facultades que puede desarrollar, llega a ser lo que potencialmente ya es. Ese es su deber y su derecho. Habla Fromm del "Hombre Nuevo", el Hombre futuro, liberado hasta de la personalidad, aquello que Buda encontraba como un lastre: "Únicamente el ser individual plenamente desarrollado podrá desembarazarse del Yo".
Todo esto es cuestionable, si bien, desde luego, esta autobiografía intelectual está casi totalmente desembarazada del "yo", de lo personal y de la biografía. Por otro lado, tampoco se da cuenta de ninguna evolución (que él identifica con vida) sino de un mapa estático de influencias. Es una exposición que quizá sirve más para legos en tales materias, alguien familiarizado con esos autores mejor podría pasar el rato leyendo otra cosa.
'Las cadenas de la ilusión', de Erich Fromm. Traducción: Enrique Martínez Cid. Editorial Paidós, 2008. 15 euros
Vía El Mundo
Mario Bunge: "Se ha exagerado la importancia del ordenador en la enseñanza"
A sus 89 años, este argentino sigue sin morderse la lengua: califica a Heidegger de charlatán y arremete contra el psicoanálisis y la comercialización del deporte.
Entrevista completa
Entrevista completa
Hijo de John Lennon ayuda a la mujer de "Lucy in the sky with diamond"
La mujer que fue inspiración para la canción de los Beatles Lucy in the Sky With Diamonds está gravemente enferma y el hijo de John Lennon, cuyo comentario sobre ella hace 40 años llevó a su padre a componer la canción, ha ofrecido ayudarla.
Lucy Vodden, de 46 años, tiene lupus, una enfermedad que lleva al sistema inmunológico a atacar el organismo propio. Ella era amiguita de Julian cuando ambos eran niños, y un día de 1967 Julian llegó a casa y le dijo a su papá que había dibujado a "Lucy en el cielo con diamantes".
John Lennon quedó maravillado con la expresión y compuso Lucy en el cielo con diamantes, una melodía piscodélica incluida en el álbum Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band y que se ha convertido en un clásico de la historia del rock.
"Julian se comunicó conmigo de repente cuando él se enteró de mi enfermedad y me dijo que él quería ayudarme", dijo Vodden.
Lennon, quien vive en Francia, le envió flores y cupones para comprar plantas en una jardinería local ya que cuidar su jardín es una de las pocas actividades que Lucy aún puede realizar. Lo más importante quizás es que le ofreció su amistad y el recuerdo de su infancia. Se comunican principalmente por mensajes de texto.
"Yo no estaba muy seguro de cómo comunicarme con ella, yo quería por lo menos enviarle una tarjeta", dijo a la AP Julian Lennon. "Entonces me enteré que a ella le fascinaba cuidar su jardín y a mí me gusta eso también así que se me ocurrió ayudarla con algo que ella adora, quise hacer algo que le haga sonreír".
Vía La Voz
Martin Scorsese: "Estoy aprendiendo algo sobre cine argentino"
Martin Scorsese no necesita presentación. Uno de los cineastas más admirados de todos los tiempos, realizador de clásicos como Taxi Driver, Toro salvaje, Buenos muchachos y la ganadora del Oscar Los infiltrados, Scorsese eligió a la cineasta argentina Celina Murga en el marco de la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos. Gracias a eso, la realizadora de Ana y los otros compartió con el director el rodaje de su filme Shutter Island. Con motivo del estreno de Una semana solos, segundo filme de Murga, el director de Casino se hizo un rato en su apretada agenda para responder las preguntas de Clarín sobre sus películas, sus mentores e influencias, y su pasión por la historia del cine.
Siempre menciona a John Cassavetes como su maestro. ¿Cuán importante fue para su carrera y qué aprendió de él?
John me dio un ejemplo muy importante en dos momentos cruciales. El primero fue mucho antes de conocernos, cuando vi Sombras por primera vez, la única vez, porque la impresión que me causó fue tan indeleble que siempre quise conservar la experiencia de esa primera vez. Sombras me demostró que no había excusas, que podías agarrar una cámara y trabajar a partir de tu experiencia, y que si respetabas tu propia verdad, podías comunicarla en un filme, más allá de las limitaciones. Sombras estaba llena de errores técnicos, pero no importaba. Nos mostró que no era fácil, porque ser honesto con vos y con la vida que te rodea es difícil, no es amable. Pero también nos mostró que no era imposible, que hacer cine estaba a nuestro alcance.
¿Cómo se conocieron?
Muchos años después, a través de nuestro amigo en común Jay Cocks. John vio mi primera película (¿Quién golpea a mi puerta?) y le gustó lo que traté de hacer; pero cuando vio mi segunda, Boxcar Bertha, fue brutalmente honesto. Me dijo: "Hiciste un buen trabajo, pero pasaste un año de tu vida haciendo un pedazo de basura. Ahora andá y filmá algo que tengas ganas de filmar, algo que necesites filmar". Y así salió el guión que se convirtió en Calles salvajes. Lo que hay que entender es que John no era crítico sólo por el hecho de serlo. Hablaba desde la urgencia. Había pasado por el sistema de estudios pensando que así podría hacer películas que lo iban a satisfacer a él y a ellos al mismo tiempo, y se dio cuenta de que no podía. Y reconoció que para mí, entonces, era lo mismo. Me comunicó la urgencia de la situación y me habló a mí y para mí al mismo tiempo.
Además de John debió haber habido otros maestros en su vida, no sólo en cine...
La vida de todos está llena de mentores. Y esas enseñanzas pueden venir de las formas más raras. En mi caso empieza por mis padres, Charles y Catherine. Con mi tía Fanny, que falleció recientemente. Mi tío Joe. Y luego el Padre Francis Principe, a quien conocí a los doce años. Y luego, a la distancia, Elia Kazan fue una clase de mentor diferente. El lo sabía y yo también, pero nunca hablamos del tema. Y eso sigue toda la vida. Ahora aprendo de mi hija Francesa, cuando miro el mundo a través de sus ojos.
¿Porqué eligió a Murga como "discípula"? ¿Qué es lo que vio en su trabajo?
Cuando vi Ana y los otros y luego Una semana solos, lo supe enseguida: aquí hay un cineasta de verdad. ¿Cómo lo supe? El cine es algo que parece natural en ella. Cuando alguien tiene un sentido de la vida dentro del cuadro, del movimiento, de la distancia, y cuando saben cómo dirigir tu mirada a través del material, entonces sabés que hay un cineasta allí. Lo podés notar en las películas de Celina desde la primera imagen.
¿Y cómo fue tenerla a Celina en el set?
Me encantó estar con ella porque tiene pasión por el cine, es algo que compartimos. Y además es alguien que sabe estar presente y eso es algo que aprecio y valoro.
¿Piensa que se aprende más viendo trabajar a un cineasta o viendo sus filmes?
Lo que se aprende de ver a cineastas trabajando es una cosa, y supongo que siempre tiene que ver con el hecho de que cada uno tiene su propia forma de trabajar. Ver los filmes es otra cosa. ¿Cómo hizo King Vidor para lograr esa extraordinaria toma de los rascacielos a través de la ventana de la ambulancia en El manantial? ¿Por qué tiene un efecto emocional tan profundo y visceral? La ví muchas veces y me doy cuenta de que tiene que ver con el lugar que tiene en la historia, el hecho de que es la visión de un hombre que está muriendo, que es una sorpresa, que engancha con el tema de la película, que el ángulo es importante, que la Cruz Roja está en el centro del cuadro y que es importante porque es casi el emblema de un credo, de un credo de vida, en este caso del poder de la arquitectura. Ves algo, te afecta, y lo volvés a mirar para ver cómo se hizo. Y mirás la misma imagen años después, en un momento diferente de tu vida, y te atrapa por razones diferentes. Es algo con lo que vivís, se convierte en parte de tu existencia. Uno cambia y también cambian las películas.
Usted es un realizador y a la vez historiador del cine. ¿Nunca tiene la impresión de que tanta información e influencias pueden ser un poco paralizantes?
El término influencia ha sido mal usado. Podés tener grandes sensaciones sobre todo tipo de películas y cargar con miles de imágenes en tu cabeza, pero cuando empezás a trabajar estás solo. En un sentido no lo estás porque tenés colaboradores de los que podés depender y eso es invalorable. Pero, en otro, si querés ser fiel a algo que sentiste en el material, está en vos y sólo en vos. La parte de la influencia viene cuando estás preparando, o ni siquiera eso, sino mirando escenas y películas porque son parte del vocabulario cinematográfico que tenés en mente para una historia en particular. Pero no es realmente una cuestión de influencia.
¿Existen películas que lo hagan pensar: "desearía haberla hecho yo"?
Hay tantas películas geniales e inspiradoras. Mis cinco favoritas son El Ciudadano, Más corazón que odio, Las zapatillas rojas, Ocho y medio y El Gatopardo. Hay veces en que tenido una sensación de envidia viéndolas y hay momentos en que pensé podría parar ahora porque, ¿para qué intentar hacer otra cosa? ¡Está todo acá! Y hay otras veces en las que me siento a verlas agradecido de que esos filmes existan y me siento un privilegiado por haberlos visto.
¿Hay algún cineasta de la historia que lo haga sentir "impotente", sentir que nunca podrá hacer lo que él hizo?
Bueno, no sé si quiero hacer lo que otro ya hizo... Pero sí que hay ciertos cineastas que me maravillan. Powell y Pressburger, Hitchcock, Fritz Lang, Welles, Godard, Kubrick, Bertolucci. Ves su obra y es inspiradora. Y también puede ser atemorizante. Pero eso es parte de la vida. Es como Beckett: No puedo seguir... Voy a seguir. Ves algo que te hace pensar, bueno, eso fue tan genial que la vida podría parar ahora. Pero no. Siempre hay más cosas para ver y hacer.
Los cineastas norteamericanos parecen estar sólo interesados en su propio cine. ¿Qué piensa que se están perdiendo del cine del mundo?
Es cierto, pero también hay muchos con una apreciación más amplia del cine del mundo. Muchos cineastas que conozco ven películas de todos los lugares y épocas. Parafraseando a Peter Bogdanovich, "no hay películas extranjeras: solo películas que vi y películas que no vi".
Si tuviera que elegir cineastas del mundo que usted piensa que merecen ser más conocidos, ¿cuáles elegiría?
Hay muchísimos cineastas talentosos cuyo trabajo merece más exposición: Souleymane Cissé, de Mali; Tian Zhuang-zhuang y Jia Zhang-ke, de China; Celina y Lucrecia Martel, de Argentina; Carlos Reygadas, de México; Hong Sang-soo, de Corea del Sur, Apichatpong Weerasetakhul, de Tailandia. Y podría seguir y seguir...
La Argentina tiene una larga tradición de cine. ¿Conoce algo de ella?
Estoy aprendiendo sobre cine argentino. Conocía algunas películas de Leopoldo Torre Nilsson, pero Celina me ha mostrado filmes de Leonardo Favio y Kent (Jones) me ha hablado acerca de otros cineastas cuyo trabajo me gustaría ver. Siempre es excitante porque hay muchísimo para descubrir.
¿Cuán importante fue finalmente ganar el Oscar después de todos estos años?
Pongámoslo de esta manera: no fue algo intrascendente. Pero a la mañana siguiente recuerdo haberme dicho a mí mismo, OK, ¿cuando podemos volver a trabajar?
Vía Clarín
Siempre menciona a John Cassavetes como su maestro. ¿Cuán importante fue para su carrera y qué aprendió de él?
John me dio un ejemplo muy importante en dos momentos cruciales. El primero fue mucho antes de conocernos, cuando vi Sombras por primera vez, la única vez, porque la impresión que me causó fue tan indeleble que siempre quise conservar la experiencia de esa primera vez. Sombras me demostró que no había excusas, que podías agarrar una cámara y trabajar a partir de tu experiencia, y que si respetabas tu propia verdad, podías comunicarla en un filme, más allá de las limitaciones. Sombras estaba llena de errores técnicos, pero no importaba. Nos mostró que no era fácil, porque ser honesto con vos y con la vida que te rodea es difícil, no es amable. Pero también nos mostró que no era imposible, que hacer cine estaba a nuestro alcance.
¿Cómo se conocieron?
Muchos años después, a través de nuestro amigo en común Jay Cocks. John vio mi primera película (¿Quién golpea a mi puerta?) y le gustó lo que traté de hacer; pero cuando vio mi segunda, Boxcar Bertha, fue brutalmente honesto. Me dijo: "Hiciste un buen trabajo, pero pasaste un año de tu vida haciendo un pedazo de basura. Ahora andá y filmá algo que tengas ganas de filmar, algo que necesites filmar". Y así salió el guión que se convirtió en Calles salvajes. Lo que hay que entender es que John no era crítico sólo por el hecho de serlo. Hablaba desde la urgencia. Había pasado por el sistema de estudios pensando que así podría hacer películas que lo iban a satisfacer a él y a ellos al mismo tiempo, y se dio cuenta de que no podía. Y reconoció que para mí, entonces, era lo mismo. Me comunicó la urgencia de la situación y me habló a mí y para mí al mismo tiempo.
Además de John debió haber habido otros maestros en su vida, no sólo en cine...
La vida de todos está llena de mentores. Y esas enseñanzas pueden venir de las formas más raras. En mi caso empieza por mis padres, Charles y Catherine. Con mi tía Fanny, que falleció recientemente. Mi tío Joe. Y luego el Padre Francis Principe, a quien conocí a los doce años. Y luego, a la distancia, Elia Kazan fue una clase de mentor diferente. El lo sabía y yo también, pero nunca hablamos del tema. Y eso sigue toda la vida. Ahora aprendo de mi hija Francesa, cuando miro el mundo a través de sus ojos.
¿Porqué eligió a Murga como "discípula"? ¿Qué es lo que vio en su trabajo?
Cuando vi Ana y los otros y luego Una semana solos, lo supe enseguida: aquí hay un cineasta de verdad. ¿Cómo lo supe? El cine es algo que parece natural en ella. Cuando alguien tiene un sentido de la vida dentro del cuadro, del movimiento, de la distancia, y cuando saben cómo dirigir tu mirada a través del material, entonces sabés que hay un cineasta allí. Lo podés notar en las películas de Celina desde la primera imagen.
¿Y cómo fue tenerla a Celina en el set?
Me encantó estar con ella porque tiene pasión por el cine, es algo que compartimos. Y además es alguien que sabe estar presente y eso es algo que aprecio y valoro.
¿Piensa que se aprende más viendo trabajar a un cineasta o viendo sus filmes?
Lo que se aprende de ver a cineastas trabajando es una cosa, y supongo que siempre tiene que ver con el hecho de que cada uno tiene su propia forma de trabajar. Ver los filmes es otra cosa. ¿Cómo hizo King Vidor para lograr esa extraordinaria toma de los rascacielos a través de la ventana de la ambulancia en El manantial? ¿Por qué tiene un efecto emocional tan profundo y visceral? La ví muchas veces y me doy cuenta de que tiene que ver con el lugar que tiene en la historia, el hecho de que es la visión de un hombre que está muriendo, que es una sorpresa, que engancha con el tema de la película, que el ángulo es importante, que la Cruz Roja está en el centro del cuadro y que es importante porque es casi el emblema de un credo, de un credo de vida, en este caso del poder de la arquitectura. Ves algo, te afecta, y lo volvés a mirar para ver cómo se hizo. Y mirás la misma imagen años después, en un momento diferente de tu vida, y te atrapa por razones diferentes. Es algo con lo que vivís, se convierte en parte de tu existencia. Uno cambia y también cambian las películas.
Usted es un realizador y a la vez historiador del cine. ¿Nunca tiene la impresión de que tanta información e influencias pueden ser un poco paralizantes?
El término influencia ha sido mal usado. Podés tener grandes sensaciones sobre todo tipo de películas y cargar con miles de imágenes en tu cabeza, pero cuando empezás a trabajar estás solo. En un sentido no lo estás porque tenés colaboradores de los que podés depender y eso es invalorable. Pero, en otro, si querés ser fiel a algo que sentiste en el material, está en vos y sólo en vos. La parte de la influencia viene cuando estás preparando, o ni siquiera eso, sino mirando escenas y películas porque son parte del vocabulario cinematográfico que tenés en mente para una historia en particular. Pero no es realmente una cuestión de influencia.
¿Existen películas que lo hagan pensar: "desearía haberla hecho yo"?
Hay tantas películas geniales e inspiradoras. Mis cinco favoritas son El Ciudadano, Más corazón que odio, Las zapatillas rojas, Ocho y medio y El Gatopardo. Hay veces en que tenido una sensación de envidia viéndolas y hay momentos en que pensé podría parar ahora porque, ¿para qué intentar hacer otra cosa? ¡Está todo acá! Y hay otras veces en las que me siento a verlas agradecido de que esos filmes existan y me siento un privilegiado por haberlos visto.
¿Hay algún cineasta de la historia que lo haga sentir "impotente", sentir que nunca podrá hacer lo que él hizo?
Bueno, no sé si quiero hacer lo que otro ya hizo... Pero sí que hay ciertos cineastas que me maravillan. Powell y Pressburger, Hitchcock, Fritz Lang, Welles, Godard, Kubrick, Bertolucci. Ves su obra y es inspiradora. Y también puede ser atemorizante. Pero eso es parte de la vida. Es como Beckett: No puedo seguir... Voy a seguir. Ves algo que te hace pensar, bueno, eso fue tan genial que la vida podría parar ahora. Pero no. Siempre hay más cosas para ver y hacer.
Los cineastas norteamericanos parecen estar sólo interesados en su propio cine. ¿Qué piensa que se están perdiendo del cine del mundo?
Es cierto, pero también hay muchos con una apreciación más amplia del cine del mundo. Muchos cineastas que conozco ven películas de todos los lugares y épocas. Parafraseando a Peter Bogdanovich, "no hay películas extranjeras: solo películas que vi y películas que no vi".
Si tuviera que elegir cineastas del mundo que usted piensa que merecen ser más conocidos, ¿cuáles elegiría?
Hay muchísimos cineastas talentosos cuyo trabajo merece más exposición: Souleymane Cissé, de Mali; Tian Zhuang-zhuang y Jia Zhang-ke, de China; Celina y Lucrecia Martel, de Argentina; Carlos Reygadas, de México; Hong Sang-soo, de Corea del Sur, Apichatpong Weerasetakhul, de Tailandia. Y podría seguir y seguir...
La Argentina tiene una larga tradición de cine. ¿Conoce algo de ella?
Estoy aprendiendo sobre cine argentino. Conocía algunas películas de Leopoldo Torre Nilsson, pero Celina me ha mostrado filmes de Leonardo Favio y Kent (Jones) me ha hablado acerca de otros cineastas cuyo trabajo me gustaría ver. Siempre es excitante porque hay muchísimo para descubrir.
¿Cuán importante fue finalmente ganar el Oscar después de todos estos años?
Pongámoslo de esta manera: no fue algo intrascendente. Pero a la mañana siguiente recuerdo haberme dicho a mí mismo, OK, ¿cuando podemos volver a trabajar?
Vía Clarín
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