miércoles, 25 de marzo de 2009

El misterio de "Millenium", el nuevo hito de la literatura global

Su autor, el sueco Stieg Larsson, murió antes de que se publicara el primer volumen de la saga.

En la última (y quizás la única) entrevista que dio en su vida, el novelista sueco Stieg Larsson describió su escritura como "un seguro para la jubilación". Larsson entonces era un novelista inédito, pero su saga policial Millenium vendería –en poco menos de cinco años– tres millones de ejemplares sólo en Suecia y hoy lidera las listas de venta en varios países de Europa. La ironía es que él no alcanzó a ver ni un centavo de recompensa. Larsson murió, de un ataque cardíaco, pocos días antes de que se lanzara la primera novela de la serie, Los hombres que no amaban a las mujeres.


La saga Millenium (cuyo segundo volumen, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, acaba de llegar a la Argentina) es una serie de tres novelas protagonizadas por Mikael Blomkvist, un periodista cuarentón, y Lisbeth Salander, una joven y lúcida hacker, violenta y emocionalmente inestable. Tres tomos (más de seiscientas páginas cada uno) que Larsson escribió durante los últimos años de su vida y en los que llevó a la ficción algunos de los temas que lo obsesionaron como periodista: el maltrato a las mujeres y la persistencia de una misoginia encubierta; los lazos entre los grupos políticos de derecha y las células nazis que apoyaron a Hitler desde Suecia; el entramado criminal de especuladores financieros que (después de su muerte) desatarían la primera gran crisis económica del siglo XXI.


Gracias a las críticas favorables, recomendaciones de lectores y libreros, y una campaña de promoción que en Estados Unidos llegó a obsequiar ejemplares a quienes mandaran una carta a los editores, Larsson se ha convertido en uno de los autores más leídos del mundo. En Suecia (un país con 6 millones de habitantes) sus novelas han vendido tres millones de ejemplares. La versión cinematográfica de su primera novela se estrenó en ese país en febrero de este año y ya comenzó la producción para las otras dos partes de su trilogía. Pero si la obra de Larsson es un éxito, su vida ya es casi una leyenda.


Sus amigos lo recuerdan como un periodista comprometido, un fumador empedernido y con gran sentido del humor. Fue asesor de Scotland Yard en asuntos relacionados con grupos neonazis y en los 70 incluso colaboró con el Frente de Liberación de Eritrea, en Etiopía. Fue cronista de guerra y durante los años 90 se especializó en el periodismo de investigación. En 1995 creó Expo, una revista que golpeó todavía más sus maltrechas finanzas y le valió a él y a sus compañeros de redacción varias amenazas de grupos de extrema derecha. En 2001, a los 47 años, comenzó un proyecto que había aparcado durante toda su vida: por las noches, después de un día en la redacción, se dedicaba a escribir ficción. El ritmo fue abrumador. En tres años terminó los primeros tres volúmenes de una saga que –según proyectaba– tendría unas diez entregas. "Son los tres mejores libros que un sueco ha escrito en este país", le dijo entonces a su amigo Kurdo Baksi.


Larsson estaba a punto de ver publicado su primer novela cuando lo sorprendió un infarto, el 9 de noviembre de 2004। Nunca cobró un centavo de ese seguro para la vejez que él vio en la literatura. Curiosamente, su compañera de toda la vida, tampoco. La ley le otorgó los derechos de su herencia literaria a su padre, con el que había estado enfrentado durante toda su vida.


Vía Clarín

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